Por Enrique Pfaab  

Un hombre de 63 años, con cierto grado de discapacidad y tornero de oficio, denunció penalmente a su primo, que es abogado y administra sus bienes. El denunciante dijo que su primo pretende desalojarlo y que jamás le ha dado el dinero del alquiler de una casa, que también le pertenece. También hizo una denuncia similar en el Colegio de Abogados de la Tercera Circunscripción. El letrado denunciado dice que le deben sus honorarios y un dinero prestado a la madre del denunciante y que necesita un resguardo para poder cobrar.

Eduardo Oscar Fredes es tornero. Lo ha sido toda la vida. Heredó el oficio de su padre, Eduardo Angelino Fredes. Padre e hijo siempre trabajaron juntos. En las mejores épocas “hacíamos filtros. Muchos. Para bodegas, cerveceras, para fábricas”, recuerda el hijo, remontándose a las décadas del 70 y 80.

Los Fredes son de San Martín. El taller de tornería lo montaron a mediados de los 70 en Pedro Molina 37, pleno centro de la ciudad, en un sector donde abundan las casas de repuestos y los talleres mecánicos. Allí mismo está la casa familiar.

En las épocas de bonanza también lograron comprar una casa en el barrio San Isidro, que después alquilaron.

Eduardo Oscar, el hijo, incluso cuenta que “me tocó el servicio militar en el 78” y, por su habilidad de tornero, el servicio militar en una compañía militar de montaña para él duró tres años. “Querían que me quedara, pero yo no quise y me volví”, recuerda.

Después se casó y también después se divorció. Recuerda esos días con dolor.

Tras cartón, sufrió un severo accidente de tránsito. “Me llevó por delante un Nueva Generación”, dice, refiriéndose a una línea de colectivos que recorre la zona.

De ese accidente le quedaron secuelas. Tiene una prótesis que remplazando huesos pulverizados y tal vez ciertas dificultadas neurológicas. Quizás por eso, cuando habla, la boca se le tuerce hacia el costado derecho, como una mueca.

Eduardo Oscar fue hijo único de Eduardo Angelino Fredes y Esther Martínez. Primero falleció su padre, en 2011, y en 2018 falleció su madre. La lógica diría, y las leyes también, que es heredero único. Pero las leyes, o el sistema judicial, permiten distintas interpretaciones según quien las analice y hoy Eduardo Oscar Fredes, el tornero, parece estar al borde de quedar en la más absoluta indigencia. Tanto que, casi irónicamente, en la última citación que Eduardo recibió, la Justicia le recomendó concurrir “debidamente vestido y correctamente aseado”, una formalidad del escrito pero que, en este caso, tiene un peso brutal.

(El taller de la calle Pedro Molina)

El caso que motiva esta nota, nota que solo tiene el interés de contar la historia y las penurias del tornero y deja para la Justicia la resolución de los conflictos civiles y penales como considere que correspondan, ya tiene expedientes civiles, penales y denuncias en el Colegio de Abogados.

En la tarde del 8 de abril pasado Eduardo (“Eduardito” según quienes lo conocen de chico y que lo recuerdan como un niño muy callado, apocado y siempre protegido por su madre), radicó una denuncia penal que recayó en la fiscalía del doctor Gustavo Jadur. El 22 de ese mismo abril, Eduardo hizo lo mismo en el Colegio de Abogados de la Tercera Circunscripción por la misma situación, pero aportó allí más detalles, diciendo que la hacía “a fin de exponer la situación de extrema gravedad por la que estoy atravesando debido al incorrecto accionar de un profesional de foro local”.

Contó que decidió hacer la denuncia debido a que, a través de “una notificación del Poder Judicial, pretenden desalojarme de la propiedad en la que vivo y trabajo desde hace más de cuarenta años, la que pertenece a mis padres, Eduardo Angelino Fredes y Esther Martínez, ambos fallecidos, y de quienes resulto ser el único heredero” y sostuvo que esto sucede porque “ocurrieron algunas cosas. Más bien, se firmaron algunos papeles que enturbiaron (o confundieron) lo que estaba tan claro”.

Eduardo Fredes responsabiliza de “intentar dejarme en la calle, sacarme de la casa que mis padres me han dejado” a un primo suyo, “que fue el abogado que ha tramitado el sucesorio de mi padre, que de hecho era la persona de confianza de mi madre, siendo ella quien lo designara a tales fines, por ser su sobrino, es decir, el hijo de su hermana”. (Por el momento debido a que, pese al tiempo transcurrido desde las denuncias, la Justicia y el Colegio no han adoptado ninguna decisión en el caso, el nombre y apellido del abogado denunciado serán preservados).

El caso es que, en ese tiempo, la relación entre el abogado y Eduardo y su madre, era buena y de confianza. El propio Eduardo dice que “la relación con mi primo era muy buena, no sólo como pariente sino también como profesional, ya que nos mencionaba constantemente que él velaba por nuestros intereses y que nos quedáramos tranquilos que todo iba a salir bien” y acota que “confiaba ciegamente en él”.

Así fue que, fallecido el padre de Eduardo, el primo abogado les aconsejó que “antes de iniciar el proceso sucesorio de mi padre, debía ceder a mi madre los derechos que yo tenía sobre los bienes dejados, para evitar que mi exesposa, de la cual me encuentro divorciado desde el año 2004, pudiera reclamarme algo”.

Dice Fredes que “no dudé en hacer lo que me dijo y procedí tal como me había indicado. Concurrí al estudio de una escribana que el mismo escogió, donde firmé una serie de libros y papeles en los que se mencionaba que cedía a título de venta a Ester Lidia Martínez, todos los derechos que me correspondían como heredero de Eduardo Angelino Fredes”.

El tornero cuenta que, después, la relación entre ellos y el primo empezó a deteriorarse. Aún así, cuenta que logró que su madre “firmara una serie de papeles, de cuyo contenido no le dio mayores explicaciones”.

Después madre e hijo nombraron otro abogado, pero su paso fue efímero y de acciones casi nulas en el expediente.

Es más, le requirió de muy mala forma la entregara de la documentación de los bienes de ellos, reclamándole anticipadamente el pago de honorarios bajo amenazas de que les ejecutaría todo.

El caso es que, cuando en 2018 fallece la madre de Eduardo Fredes, su primo abogado quedó como “cesionario de todos y cada uno de los derechos que tanto mi madre como yo teníamos sobre los bienes”.

Entre esos bienes están los dos inmuebles ubicados sobre calle Pedro Molina al 31/37, la casa y el galpón respectivamente, y la vivienda del Barrio San Isidro, de calle Capdevilla y San Andrés, de la ciudad de San Martín. Esta última propiedad está alquilada hace 8 años y el primo abogado es quien cobra y retiene esos pagos.

Para agregarle mayor complejidad a un caso ya complejo, está un amigo de Eduardo Fredes, “el único que se preocupa por mi realmente”, dice el tornero.

Ese amigo es Armando Moyano. Fredes y Moyano se conocen desde hace muchos años y Eduardo le permite utilizar un sector de su taller para que su amigo repare motos.

Antes de que la relación entre primos se deteriorara completamente, el abogado hizo que Moyano firmara un comodato por la utilización de ese espacio.

Es en base a ese comodato vencido que el abogado inició un proceso de desalojo contra Moyano “y todo otro ocupante del inmueble”. Claro, el “otro ocupante” es Eduardo Fredes.

Fue el 13 de abril pasado, cuando llegó la cédula de notificación de desalojo al taller, el momento en el que se destapó el conflicto.

“Es evidente que mi primo aprovechó su vínculo con la familia y la confianza que teníamos en él, tanto mi madre como yo, para lograr obtener una ventaja patrimonial injustificada y desproporcionada, a tal punto que hoy me deja en situación de calle”, dice Fredes.

El primo

En entrevista con este periodista, el primo abogado dio su versión del caso.

Sostuvo que él ha obrado de acuerdo a derecho, avalado por las resoluciones que ha ido adoptado la Justicia Civil.

Sostiene que, cuando la madre de Eduardo Fredes enviudó, le prestó una fuerte cantidad de dinero, debido a que la muerte del marido la habían sumergido a ella y al propio Eduardo en una severa crisis económica. Sin embargo reconoció que, por ser un préstamo entre familiares, no hay documentación que de cuenta sobre ese préstamo.

Por ese motivo, y teniendo en cuenta el pago de sus honorarios, es que decidió preservar para sí el derecho sobre las propiedades.

Además sostuvo que Eduardo Fredes no está capacitado intelectualmente para manejar sus bienes “pese a que la familia nunca reconoció esto”.

También indicó que pretende poner la propiedad de la calle Pedro Molina a nombre de los hijos de Fredes, con derecho de usufructo para Eduardo y que mantendrá la propiedad del barrio San Isidro para cobrarse la deuda y sus honorarios.

Además informó que radicó una denuncia penal contra Eduardo Fredes y su amigo Armando Moyano por amenazas y que denunció al abogado que actualmente asesora a Fredes en el Colegio de Abogados.

Sede penal

La Fiscalía del doctor Gustavo Jadur citó a las partes el pasado lunes 19 de septiembre a una audiencia de conciliación, que fracasó.

Ahora deberán resolver que paso será el próximo.

Fuentes judiciales indicaron que se estudia la posibilidad de darle intervención a la Justicia de Menores e Incapaces para que se resguarden los derechos y bienes de Eduardo Fredes, más allá de cómo avance el caso, tanto en lo civil como en lo penal.

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A los efectos de esta nota, se ha tenido en cuenta esta documentación:

-Declaratoria de Herederos, designación de administradora y aceptación del cargo, correspondientes a los autos n° 1.010.189, caratulados «Fredes, Eduardo Angelino p/ Sucesión», originario del Primer Tribunal de Gestión Judicial Asociada en lo Civil de esta Tercer Circunscripción Judicial.

-Declaratoria de herederos, designación de administrador y aceptación del cargo, correspondiente a los autos nº 57.925, caratulados «Martínez, Ester L. P/ Sucesión», originario del Primer Tribunal de Gestión Judicial Asociada en lo Civil de esta Tercer Circunscripción Judicial.

-Notificación de la Sentencia de Desalojo, correspondiente a los autos nº 456, P/ Desalojo con contrato de Comodato», originario del Primer Tribunal de Gestión Asociada de Paz de esta Tercer Circunscripción Judicial.

-Contrato de comodato.

-Cesión de Derechos y Acciones de quien suscribe a la señora Ester Lidia Martinez

-Cesión de Derechos y Acciones de la señora Lidia Martínez al (primo abogado)

-Auto de adjudicación de bienes al (primo abogado) correspondientes a los autos n° 1.010.189, caratulados «Fredes, Eduardo Angelino p/ Sucesión», originario del Primer Tribunal de Gestión Judicial Asociada en lo Civil de esta Tercer Circunscripción Judicial.

8- Copia de la denuncia efectuada en sede penal.

-Denuncia penal autos n° P-37671/22/07, caratulados «F. P/ Av. Delito», tramitado ante la Unidad Fiscal Departamental de San Martin – La Colonia, Fiscalía de Instrucción nº 2 de esta Tercera Circunscripción Judicial.

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