Por Enrique Pfaab

Todos vivimos en el exilio, en un territorio que no es el nuestro desde que fuimos expulsados de nuestra infancia, aquella patria primera y absoluta añorada por siempre. Pero hay instantes, mínimos, en donde algunos logran retornar a ese país en donde la esperanza y los sueños son lo único que importa. Cinco mujeres, o mejor 5 niñas, lograron ese regreso, al menos por una semana. Mariela Lorca (49), Marta Olguín (49), Elena Rivas (50), Liliana Morales (48) y Eliana Nahim (49), egresadas en 1985 de la Escuela N° 1-064 «Río Negro», de Pareditas, San Carlos, hicieron su viaje de egresadas de la primaria 36 años después, y, por unos días, volvieron a ser niñas.

«Esa es la sensación que tuvimos, la de retornar a la niñez. Fue un viaje a través del tiempo», dice una de las cinco.

Estas 5 niñas de la escuela de Pareditas (alguna jamás había salido de su pueblo sancarlino, hasta ahora) son parte de ese grupo de egresados del 85, mucho más grande, que comenzaron a contactarse por las distintas vías de Internet en 2019 y que el 2 de noviembre de ese año hicieron su primera juntada, su rencuentro. Y habían planeado muchas otras, pero la pandemia los frenó. Aún así, ya conectados, «el el grupo sirvió para contenernos durante el encierro y todo lo que a cada uno le tocó pasar», cuentan, superpuestas, como niñas superpuestas. Como ejemplo, es suficiente el de Marta. Sus padres, Martín Olguín y Elina Pérez vivieron un matrimonio de 48 años. Hacia finales de 2020 Martín contrajo coronavirus y, aún después de superarlo, las secuelas dañaron su salud. Elina, sin poder estar con él durante tanto tiempo, enfermó gravemente. Martín murió el 16 de diciembre en el Hospital del Carmen, en Godoy Cruz. Elina murió minutos después, levantando los brazos como buscando su eterna compañía, en el Hospital Tagarelli, a 102 kilómetros de distancia, en San Carlos.

Para eso sirvió el grupo, para acompañarse en esos momentos donde el dolor desborda, inunda, ahoga, arrasa todo.

Pero aquellos momentos de dolor, por más que superarlos totalmente sea una quimera, ahora se han aplacado, en parte también gracias al grupo. De los treinta y pico de la promoción, 20 han quedado conformando ese grupo estable. Algunos viven aún en en San Carlos y otros participan a la distancia.

Antes (no tanto antes) las compañías turísticas no habían «inventado» los viajes de egresados de primaria. Y, si en el 85 ya hubieran existido, había (y hay) escuelas donde pensar un viaje de egresados es imposible, un sueño inalcanzable. «Con suerte podíamos planear un viaje hasta la ciudad de Mendoza, para ir al zoológico, al acuario y a la Casa de Gobierno», reconoce una de las cinco. Pero una especie de revancha estaba gestándose en el grupo.

Luis Yandal, uno de aquellos niños, tiene ahora 48 años y vive en Villa La Angostura. Su trabajo está ligado al rubro del transporte de cargas y también es buzo y se dedica a permitirles a los turistas a experimentar esa práctica en las maravillosas aguas del Nahuel Huapi.

Luis, en una reunión virtual del grupo, invitó a todos los que quisieran, a conocer la zona y alojarse en su casa. De los 20 del grupo, 10 se entusiasmaron con la idea y 5, las cinco, Mariela; Marta; Elena; Liliana y Eliana, fueron las que terminaron concretándolo.

Salieron el 2 de enero y regresaron el 9. Entre medio, conocieron Villa La Angostura, Traful, San Martín de los Andes, Bariloche, la ruta de los Siete Lagos… Tuvieron un día de buceo, en donde cada una pudo hacer su primera experiencia. Y también los juegos, las risas, los llantos, las conversaciones eternas contándose las alegrías y dolores de la vida de cada una.

«Fue como el viaje de egresado que nunca hicimos, como una piyamada de una semana, algo que ahora es común pero que no se hacía cuando éramos niñas», dicen, entremezcladas, a cinco voces.

Claro, el grupo agradece a Luis por haberlas recibido, y también a la familia de cada una por haberlas apoyado e impulsado a cumplir este sueño postergado.

Todavía están eufóricas, emocionadas. Todavía ríen y lloran. Dicen que ahora el sueño es ir a visitar a otro compañero lejano, que hizo el mismo ofrecimiento que Luis, y que vive en Mallorca.

Lo importante, lo realmente importante, lo que es noticia, es que hay cinco niñas que pudieron volver a esa patria primera, esa en donde solo existen los sueños.

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