Por Dante Bellitti

El año que viene el Estado argentino tendría que desembolsar grandes sumas de dólares a sus acreedores, que podrían dejar las reservas del Banco Central por el piso. Frente a esta situación, desde el Gobierno, se plantea una reestructuración de su deuda frente al Fondo Monetario Internacional. De no tener éxito en las negociaciones, difícilmente se puedan afrontar dichos compromisos.

La historia de la Argentina con FMI, ha sido un factor que colaboró a la inestabilidad, a lo largo de diferentes periodos. Alfredo Zaiat, en Pagina 12 describió que “la hiperinflación de Alfonsín, cuando terminó de cerrar el grifo de financiamiento luego de años de permanente presión para la aplicación de medidas de ajuste que debilitó la legitimidad política del primer gobierno de la democracia recuperada”.

 Más tarde, durante los años 90 y principios del 2000, “en el estallido de la convertibilidad de Menem-De la Rúa”, el FMI “avaló durante diez años la ficción monetaria del 1 a 1, para terminar de arrojar al precipicio ese engendro teórico y práctico al frenar uno de los desembolsos del denominado ‘blindaje’ financiero” explicó el economista.

 Por último, la entidad financiera aprobó el crédito por 57 mil millones de dólares, de los cuales desembolsó poco más de 44 mil millones, durante el gobierno de Mauricio Macri. Zaiat argumentó que con esto “avaló una sucesión de fuertes devaluaciones que derivaron en un shock inflacionario y el consiguiente golpe sobre los ingresos de los sectores populares. Crisis socioeconómica que aún se sigue padeciendo”.

¿Cuáles son las consecuencias de este último préstamo? 

El economista mendocino Dante Moreno, en diálogo con El Búho, contestó: “Según el acuerdo que firmó Macri, en el 2022 habría que desembolsar unos 19.020 millones de dólares entre capital e intereses y en el 2023 unos 19.270 millones”.

Argentina en 2021 pagó 334 millones en intereses en agosto, y en septiembre 1.870 millones de capital, en enero va a tener que pagar otros 700 millones. Todo eso fue pagado con la misma plata que el FMI le mandó a todos los países miembros, para combatir el Covid-19, que fueron 4.350 millones de dólares. 

Moreno también aclaró que “No solo hay que pagarle al fondo, sino también al Club de París…los cuales son los mismos acreedores que los del Fondo, o sea, son los mismos capitales en diferentes acuerdos”.

Las reservas que tiene Argentina son 42.000 millones de dólares, que en parte no son divisas líquidas utilizables. 

Lo que el Gobierno pretende, explicó Dante Moreno, es negociar un crédito de facilidad extendida a 10 años con reducción de tasa, y tiene que lograr ese acuerdo antes de marzo. Si no hay arreglo en marzo, “estamos muy complicados” expresó.

¿Qué pasa si entramos en default?

“El default implica que nadie te preste dinero, ya que pasa a ser un país de alto riesgo financiero” respondió Dante Moreno .

También vaticinó que “el que no se haya aprobado el presupuesto el 18 de diciembre, implica una complicación a la hora de negociar, dado que no podes brindarle seguridad institucional al directorio del Fondo Monetario”. 

Ahora bien, si no logramos un acuerdo con el FMI, va a ser una situación complicada a nivel financiero, pero también es sabido, que la entidad utiliza sus préstamos para poder intervenir en las políticas de los países deudores. 

La Doctora en Economía y docente de la Universidad Nacional de Buenos Aires, Noemí Brenta, es una de las investigadoras que más ha estudiado la relación traumática de Argentina con el Fondo Monetario Internacional. En un artículo publicado en «Voces del Plan Fénix» precisa que: “Dada la mala experiencia histórica de la Argentina bajo programas del FMI y que el organismo sólo cambió superficialmente, continúa con sus prácticas e ideología habituales, y constituye un instrumento de la política hemisférica de Estados Unidos, como muestran los acuerdos con Ecuador o Pakistán, por mencionar algunos, sería deseable para escapar de un futuro miserable reducir fuertemente esta deuda y salir cuanto antes de la tutela del FMI, a fin de recuperar el control de la economía nacional y la capacidad de seguir un rumbo de desarrollo e inclusión”.

Entonces, tras las complicaciones financieras que implicaría pagarle al Fondo y el riesgo de que un acuerdo de reestructuración, conlleve a que se conviertan en gerentes de nuestro país con sus medidas neoliberales, solo queda preguntarnos ¿Qué pasa si no le pagamos al FMI?.

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