Por Enrique Pfaab

Un niño de 5 años, que jugaba a la pelota en un espacio público de un barrio de San Martín (Mendoza), está internado en el Hospital Notti después de sufrir una descarga eléctrica que le produjo quemaduras severas y estuvo a punto de quitarle la vida. Sus amiguitos lo arrastraron fuera de la zona de peligro, cuando estaba inconsciente. El hecho se produjo junto a la bomba de agua que abastece la barriada y que está dentro de una manzana que es espacio municipal y en donde también hay una canchita de futbol y los restos de lo que debería ser un salón de usos múltiples.

«Santino tiene gran parte del cuerpo quemado. Los médicos dicen que lo van a tener que operar para hacerle una cirugía reparadora. Y todavía están estudiando su sistema nervioso», dijo Gabriela, la abuela del niño que en la tarde de este lunes sufrió una descarga eléctrica, cuando fue a buscar la pelota con la que jugaba con sus amiguitos y que se había quedado entre un sector de la instalación de la bomba de agua que abastece al barrio Néstor Kirchner, al norte de la ciudad de San Martín.

Las ruinas del SUM

«Vinieron de Aguas Mendocinas a revisar y también de la cooperativa eléctrica, pero nos dijeron que era imposible que se haya electrocutado. Lo cierto es que ocurrió. Mi nieto está vivo de milagro», dijo la abuela del niño. «Otro me dijo que la culpa es del niño porque ahí no debería estar jugando a la pelota, cuando el lugar es un espacio público y hasta hay una canchita de futbol», acotó, y aseguró que «no ha venido nadie de la Municipalidad».

La casa de Santino es la 28 de la manzana A de ese barrio y el lugar donde casi pierde la vida el niño debería ser el corazón del complejo. Pero la cancha es de ripio, el SUM, que estaba casi concluido, fue olvidado por el Estado y terminó siendo vandalizado y la bomba de agua carece de una pared que la encierre y el cerco de alambre romboidal fue también destrozado. Además, en la calle y justo frente al tablero de la bomba, hay una gran pérdida de agua.

«El SUM tenía hasta baño, una cocina y un salón donde hacíamos gimnasia, pero ahora está a punto de derrumbarse y, si no vienen a hacer algo, lo vamos a tirar nosotras porque es un peligro para todos», dijo una de las vecinas, mientras El Búho recorría el lugar.

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