Por Enrique Pfaab

El 6 y 7 de diciembre de 1921 una importante cantidad de trabajadores, la mayoría obreros rurales, se reunió en asamblea en la estancia “La Anita”, en Santa Cruz. Comenzaba a desencadenarse el último y sangriento capítulo de lo que, gracias al minucioso trabajo de investigación de Osvaldo Bayer, se conocería después como La Patagonia Rebelde, la histórica huelga que concluyó con el fusilamiento de centenares de obreros que fueron emboscados y asesinados por las tropas que había mandado al sur el gobierno nacional, de Hipólito Yrigoyen. En total fueron ejecutados 1.500 obreros durante todo el conflicto.

Antonio Soto Canalejo, el Gallego Soto, fue el líder de los huelguistas. Junto a él quedaron también en la historia obrera los chilenos Roberto Triviño Cárcamo, José Luis Descouvieres Mansilla y Juan Farina, los argentinos José Font alias “Facón Grande” y Albino Argüelles y el alemán Pablo Schultz.

En esa asamblea en La Anita se debía decidir si continuar con la huelga, que se había decidido en un momento por tiempo indeterminado, o capitular.

De acuerdo a la reconstrucción realizada por Bayer con testigos presenciales, el Gallego Soto les dijo a los trabajadores:

“Os fusilarán a todos, nadie va a quedar con vida. Huyamos compañeros, sigamos la huelga indefinidamente hasta que triunfemos. No confiéis en los militares, es la traílla más miserable, traidora y cobarde que habita la Tierra. Son cobardes por excelencia, son resentidos porque están obligados a vestir uniforme y obedecer toda su vida. No saben lo que es el trabajo, odian a todo aquel que goza de libertad de pensamiento. ¡No os rindáis, compañeros! Os espera la aurora de la redención social, de la libertad de todos. Luchemos por ella, vayamos a los bosques. ¡No os entreguéis! Sois obreros, sois trabajadores. ¡A seguir con la huelga, a triunfar definitivamente para conformar una nueva sociedad donde no haya ni pobres ni ricos, donde no haya armas, donde no haya uniformes ni uniformados, donde haya alegría, respeto por el ser humano, donde nadie tenga que arrodillarse ante ninguna sotana ni ante ningún mandón!”.

Su arenga no fue atendida. La mayoría decidió rendirse y, muchos de ellos, terminarían fusilados esa misma noche, como había advertido el Gallego. En cambio, Soto y otros 12 escaparon hacia Chile. A ellos se les sumaron otros 50.

Antonio Soto Canalejo se refugió un tiempo en Puerto Natales y terminaría radicándose en Punta Arenas.

Desde esa Punta Arenas habla su hija, Isabel Soto, a 100 años de aquellos hechos históricos.

“Mi papá ya tenía 52 años cuando yo nací”, dice, en diálogo con El Búho.

Antonio Soto y su hija Isabel

-¿Su padre le contó sobre lo que había vivido en Argentina?

-No. La verdad que no sabía nada, porque mi padre nunca contó nada de lo que había pasado. Nunca lo contó a nadie, ni a sus amigos ni a su familia. Entonces yo me entero de todas estas noticias por Osvaldo Bayer, cuando Osvaldo llega a mi casa en el año 71 o 72. Allí me entero de quién había sido mi papá en Argentina y lo que había sucedido.

-¿Cómo era su padre?

-Mi papá era un hombre afable, muy buen padre, muy adelantado a su tiempo. De hecho, pudimos conversar siempre mucho a pesar que yo tenía 16 años solamente cuando el falleció (11 de mayo de 1963, a los 65 años de edad) y yo estaba terminando la secundaria. Fue un gran papá, un hombre muy leal, siempre fiel con sus principios, amigo de sus amigos. Fue un hombre muy bondadoso.

El Gallego Soto, una vez en Chile, instaló un albergue en Punta Arenas y allí se quedó. Siempre tuvo una activa vida política, especialmente ligada a la organización sindical. Eso dejó huellas en Isabel, que ahora tiene 73 años.

-¿Puede comparar aquellos acontecimientos vividos por su padre hace 100 años y este presente?

-Si. Se mantiene la enorme desigualdad. La dificultad de muchos para acceder a los servicios de salud, a la educación. Los trabajadores no son bien pagados, son mantenidos en condiciones míseras. Aquí, en Chile, lo vemos muchos con los que recogen las cosechas. Hay ciertas cosas que siguen iguales

Con el balotaje que definirá la presidencia de Chile en el horizonte, Isabel Soto sostiene que “estamos muy comprometidos con el futuro del país y ojalá que podamos cambiar por un Estado más justo, con esta nueva Constitución y con un presidente que, estoy convencida, será el candidato del Frente Amplio (Gabriel Boric)”.

-¿Puede explicar el grado de abstención en las urnas en la primera vuelta, que fue del 54%?

-La verdad que los chilenos, al menos ese porcentaje, está chato (cansado) de los políticos. Están descreídos de la clase política. Pero necesitamos ir a las urnas.

El Gallego Soto, en la Patagonia

Pero Isabel reconoce que el futuro no será simple, porque “el Congreso está ahora dividido justo a la mitad” y no será fácil gobernar el país, ya que habrá una fuerte oposición.

Antonio Soto Canalejo nació el 8 de octubre de 1897 en la ciudad gallega de Ferrol, provincia de La Coruña. Llegó al puerto de Buenos Aires con 16 años, junto a su madre Concepción y a su hermano Francisco. Con poco más de 20 años ya estaba en la Patagonia, militando la dignidad de los trabajadores.

A 100 años de aquella Patagonia rebelde, sigue siendo hoy emblema de lucha obrera.

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Un comentario en «A 100 años de la Patagonia Rebelde “se mantiene la enorme desigualdad” dice la hija del líder de la histórica huelga»

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