Por Enrique Pfaab

Doce vecinos de la zona bonaerense de Zárata / Campana, declararon culpable este pasado martes al dentista Rodolfo Mario Datsira (65), por el homicidio y la desaparición del obrero rural Mario Vallejos (41), que trabajaba para el condenado. El hecho se produjo hace más de 10 años atrás, en febrero de 2011 y el cuerpo de Vallejos nunca fue encontrado, situación que no impidió que Datsira fuera condenado, un caso poco habitual para la justicia argentina. Durante estos años el dentista estuvo libre y ejerciendo su profesión pero, apenas dictada la sentencia, quedó detenido por pedido de la Fiscalía.

El hecho ocurrió en febrero de 2011. El odontólogo era dueño de un campo ubicado en Loma Verde, en Escobar y vivía en esa propiedad, llamada “El Encuentro”. Datsira, que siguió ejerciendo su profesión hasta este lunes último, atendía en dos consultorios, uno en Núñez y otro en Boulonge.

Una noche de ese verano Vallejos recibió un llamado de su patrón, que pedía que fuera inmediatamente para realizar un trabajo impostergable. Vallejos salió de su hogar, en donde vivía con su mujer y sus 5 hijos.

El obrero hacía trabajos de jardinería desde hacía tiempo en la propiedad del odontólogo y, hasta ese momento, en apariencia era una relación laboral normal.

Pero el caso es que Vallejos nunca regresó a su casa, ni a ninguna parte. Nunca nadie más lo vio, salvo algunos vecinos del campo del dentista, que lo vieron ingresar al lugar.

Esa noche la mujer de Vallejos se preocupó porque no había regresado y, al día siguiente, recibió un curioso mensaje en su celular de un número desconocido:

«Querida, me chuparon unos piratas del asfalto y me llevaron a Mendoza para chorear. No te alarmes».

A esta altura ya la policía buscaba al desaparecido.

La investigación del caso avanzó a las semanas. Las pericias informáticas determinaron que los mensajes no habían partido de Mendoza, sino de la zona de Escobar.

Se allanaron los consultorios y la casa de Datsira y se le incautaron varios celulares y chips. Un análisis pericial de las antenas indicó que el mensaje había salido de uno de esos aparatos.

La fiscalía ordenó en mayo del 2011 un detenido allanamiento en el campo de Datsira. En un sector encontraron lo que había sido una gran fogata. Entre restos de neumáticos quemados, encontraron huesos casi desintegrados por el calor, que no se pudieron peritar.

Además se encontró una enorme cantidad de armas.

Pero, la clave de todo, fue que en el baúl del Chevrolet Corsa del dentista, se detectaron manchas de sangre. Se logró el ADN de las muestras y se las comparó con la de los hijos del desaparecido. Era sangre de Mario Vallejos.

Después de un intrincado desarrollo de la causa, que le permitió a Datsira permanecer libre, ejerciendo la profesión y dilatando el juicio, finalmente este martes se dictó sentencia. Después de 4 días de audiencia y de 4 horas de deliberación, el jurado popular declaró culpable al dentista, en fallo unánime.

El fiscal Martín Zocca pidió la inmediata detención del acusado, pedido al que hizo lugar el juez Mariano Chausis, magistrado que el próximo martes dará a conocer la pena que deberá cumplir el condenado y que puede ser de 8 a 25 años de prisión.

El único móvil que tuvo Datsira fue sus constantes reproches hacia su obrero, a quien lo acusaba de haberse quedado con algunas herramientas y de haber quemado un quincho por descuido.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.