Por Enrique Pfaab –

El viernes tres niños murieron y una niña se salvó de milagro. Tenían 5, 7 y 10 años y la sobreviviente tiene 13. Dos hermanitos y dos primos, que habían amanecido en una casa precaria del barrio 25 de Marzo (u 8 de Abril según algunos), en Las Heras, vivienda sin agua potable, ni gas y colgados a la red eléctrica, como todas o casi todas las familias que viven allí.

Mario Navarro, el padre de dos los niños fallecidos, es trabajador de la municipalidad de ese departamento. Natalia Vedia, la madre, cuidadora de enfermos y personas mayores. Los dos estaban trabajando cuando se inició el incendio que se llevó la vida de los niños.

El fuego se habría iniciado en un fuelle tumbero, un ladrillo rodeado por cables eléctricos pelados, una muy precaria forma de generar calor en esa mañana fría.

Los primitos estaban allí por orden judicial, como medida preventiva para evitar una situación de riesgo que supuestamente padecían en su hogar original.

En estas horas, aún en medio del tremendo dolor y del contexto en que se produjo la tragedia, la Justicia dejó detenido a Miguel Navarro, en padre de los hermanitos, y le dio 72 horas a Natalia Vedia, la madre, para que se presente voluntariamente, después de enterrar a sus dos hijos y a su sobrino.

Los niños recibían refuerzo alimenticio en el merendero que el movimiento popular Nuestra América tiene en el barrio, uno de los tantos merenderos del movimiento ubicados en los barrios más carenciados de Mendoza.

La organización que atiende el merendero dijo sobre la tragedia que “una vez más debemos llorar la muerte de nuestros niños a causa del abandono y la desidia estatal para con los más necesitados. La precariedad estructural de la vivienda, las pésimas condiciones de hábitat en las que viven las familias del barrio 25 de Marzo del Challao, las paupérrimas condiciones de trabajo en las que sobreviven los trabajadores municipales de la provincia y la inadecuada asistencia de las fuerzas de seguridad y de protección civil fueron los factores desencadenantes del incendio de una vivienda, la muerte de tres niños y las graves heridas de otra niña”.

En el barrio viven 80 familias, en las mismas precarias condiciones que aquellas en donde se produjo la muerte de los tres niños. Casas muy precarias, sin ningún servicio público, con ingresos por familia muy escasos o en el más rotundo estado de desocupación. Sin atención. Por eso, la injusticia abunda por todos lados. Por eso, la tragedia ya estaba instalada allí mucho antes del viernes a la mañana. El fuego fue solo una evidencia.

A las 12.30 de este domingo, por gestión de los abogados de Nuestra América, la fiscalía dispuso la libertad de padre, pero lo imputó por por la presunta comisión del delito de abandono de persona seguido de muerte, previsto en el artículo 106 del Código Penal, agravado por las circunstancias previstas en el tercer párrafo, delito que prevé una pena de 5 a 15 años.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.